Retiro Espiritual – Hermanas Basilianas
“Venid y descansad un poco” (Mc 6,31)
Los días 16 y 17 de abril de 2026, en el Monasterio Cristo Rey de Apóstoles, se vivió un profundo retiro espiritual destinado a las Hermanas Basilianas, un tiempo de gracia, silencio y encuentro con Dios.
Este espacio fue pensado como una pausa en el camino cotidiano, una invitación a detenerse, escuchar y renovar el corazón desde la presencia amorosa del Señor.
Un camino de encuentro y renovación
A lo largo de dos jornadas, las hermanas participaron de momentos de oración, celebraciones litúrgicas, espacios de silencio y reflexión personal, así como instancias comunitarias de compartir la vida.
El retiro se estructuró en torno a cuatro ejes fundamentales:
✧ Descubriendo el llamado
Inspiradas en la vida de San Basilio, se profundizó en la propia historia vocacional, reconociendo el paso de Dios en la vida personal y comunitaria.
✧ Entregadas para servir
Una invitación a revisar el ritmo de vida y redescubrir la importancia de la oración vivida con calma, reverencia y profundidad, dejando de lado la prisa para abrir espacio a Dios.
✧ Cultivando lo esencial
Reflexión sobre las virtudes teologales y humanas como camino de crecimiento espiritual: fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
✧ Palabras que transforman
Un cierre centrado en el poder del lenguaje: cómo nuestras palabras pueden sanar, construir y fortalecer tanto nuestra vida interior como nuestras relaciones.
Un tiempo para detenerse y escuchar
El retiro ofreció también espacios personales guiados por preguntas profundas que ayudaron a cada hermana a mirar su camino, reconocer desafíos, agradecer las gracias recibidas y discernir nuevos pasos.
Las celebraciones litúrgicas, la adoración, el sacramento de la reconciliación y la vida fraterna fueron el corazón de este encuentro.
Volver con un compromiso
Como fruto de este retiro, cada participante fue invitada a llevarse una palabra, una experiencia y un compromiso concreto para su vida diaria, renovando su vocación y misión.
Porque cuando nos detenemos a escuchar, descubrimos que Dios sigue llamando… y que siempre hay un camino nuevo por recorrer junto a Él.
